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Problemas provocados por la náusea y falta de apetito

“Me preocupa que a mi hija no le interese comer. ¿Qué puedo hacer para abrirle el apetito y para controlar su náusea?”

A menudo, la comida es la actividad “central” de la vida familiar, tanto de niños como de adultos. Para una familia ocupada, la comida tiene diversas funciones: nos reunimos a comer, hablamos de comida, dedicamos tiempo a preparar alimentos y a comprar los ingredientes, y nos da satisfacción y calor de hogar. Para los papás y las mamás, preparar los alimentos es una manera simbólica en que muestran su amor y cuidado para la familia, un acto de amor pequeño y ordinario cada día.

Cuando una niña tiene una enfermedad grave, cambia dramáticamente su capacidad para consumir, digerir, tolerar y gozar los alimentos. Y con los cambios en su situación por la enfermedad, comer y recibir la nutrición adecuada se vuelve una situación frustrante. Ya no apetece la comida y a veces comer hace que se sienta incómoda. Que tu hija se alimente bien mientras se ajusta al tratamiento médico, a cambios en los medicamentos, a los análisis, se convierte en un reto. A menudo, puede que tu hija se sienta “pésima” y su ansiedad también afecta su apetito. Además de estar preocupada por su enfermedad y de cómo se siente, tu hija puede estar preocupada por su futuro. ¡No es de sorprenderse que no esté comiendo bien!

Probablemente a ti te preocupe más los cambios alimenticios que a tu hija. Le damos mucha importancia a la comida y a compartir los alimentos. Si estás preocupada porque las cosas no van como quisieras o talvez la enfermedad está avanzando, puedes darle mayor valor a la cantidad de comida que consume tu hija. En general, asociamos la comida con una sensación de bienestar, y con nuestra capacidad para mostrar cariño a alguien que queremos.

Es posible que quieras tener una consulta con un nutriologo. Menciona cuales son los alimentos favoritos de tu hija para ver si los puedes incorporar a los consejos que te de el especialista para mantener su energía. Te sorprenderá encontrar las diversas maneras de realzar los alimentos a fin de lograr obtener más nutrientes en porciones pequeñas.

Si tu hija siente náuseas con la comida, es importante que lleves un registro diario de los alimentos que consume, y que lo compartas con el nutriólogo y con el equipo de salud. Te pueden sugerir algunos cambios sencillos que mejoren su sensación o que alivien la náusea. Esta también puede deberse al efecto secundario de algún medicamento, al proceso de la enfermedad, a algún cambio interno que afecta su hambre, o a una combinación de elementos. Una vez más, al llevar un registro puede detectar patrones, medicamentos o alimentos específicos que detonen la náusea para poder aliviarla. Tu hija también puede ofrecer pistas acerca de qué provoca la náusea. Cuando compartes tu información con el equipo médico, te pueden ofrecer consejos o medicamentos para controlar la náusea.

Si tu hija también tiene vómito, esto puede afectar su apetito y provocar deshidratación, o sea, una falta de líquido en su sistema. La deshidratación provoca complicaciones, pero afortunadamente hay maneras de asegurar que tu hija esté bien hidratada. Le puedes ofrecer traguitos de un líquido, trocitos de hielo o un dulce sólido. Pregúntale a tu médico cuáles son las señales de deshidratación y cuándo debes ponerte en contacto con el equipo de salud para que te auxilien. Puede que el equipo médico quiera recetar algún suplemento nuevo, unas vitaminas, un medicamento o ponerle una sonda intravenosa, sobre todo si están preocupados por falta de apetito.

Algunos problemas que se presentan desde el momento del nacimiento, como dificultad para tragar, atragantarse con una cantidad de líquido normal, ahogarse, etc. Algunos bebés no tienen problemas con el pecho o con la botella, otros sí, y esto depende de su diagnóstico. En general, los bebés toleran mejor cantidades pequeñas con mayor frecuencia, pero esto requiere de tiempo y paciencia. (Los parientes y las amistades pueden ayudar con esto.) Muchas mamás se sienten mejor si pueden amantar a su bebé o darle su leche. Pregúntale a tu trabajadora social o a la enfermera acerca de tira leches, sobre todo si tu bebé está hospitalizado.

Consejos generales:
• Ofrece pociones más pequeñas a intervalos más frecuentes.
• Cuando salgas de casa, lleva “tente-en-pies” contigo. Ten el auto una pequeña hielera o lonchera con agua, jugo, botanas nutritivas, y comida microondeable que le guste a tu hija.
• Prepara una comida ligera “para llevar” para los días que tengan cita en la clínica, o tratamientos largos, o vayan a pasar mucho rato en el auto.
• Recuerda que es importante que tú también comas. Prepara algo para ti también.
• Averigua si puedes tener consultas nutricionales para saber qué alimentos añadir o eliminar; y de cómo asegurarte que tu hija consuma lo necesario para su edad, actividad y condición.
• Pregunta si los medicamentos que tu hija toma afectan su apetito, si provocan cambios en el gusto y si provocan náusea. Es importante que sepan si los medicamentos están afectando su apetito, si provocan cambios en cómo saben los alimentos; y a veces algunas medicinas pueden hacer que se sienta mal del estómago. A veces la enfermedad –o el tratamiento—pueden afectar el sabor de la comida.
• El doctor puede recetar una medicina anti-náusea para reducir los síntomas. A veces se necesita más de una dosis para que la medicina haga efecto, así que prueba el medicamento más de una vez.
• En general, se necesita de mayor flexibilidad en torno a la comida para cuando tu hija se sienta con más hambre y menos basca. Cuando tu hija esté hospitalizada, pregúntale a la enfermera si puede guardar la comida y recalentarla cuando ella se sienta más dispuesta.
• Pasarse mucho tiempo en el hospital puede ser desalentador para cualquiera. Pregúntale al equipo de salud si puedes traerle a tu hija su comida favorita de casa, aunque apenas la pruebe. El sabor casero puede ser un regalo para tu pequeña.
• Puede que tengas poco tiempo para cocinar. Cuando tus amigas te pregunten en qué te pueden ayudar, pídeles que cocinen para tu familia. Así tus amigas se pueden sentir útiles y tú te puedes concentrar en los procedimientos y análisis que necesita tu pequeña. Avísales si necesitan eliminar algún alimento o condimento o de cualquier necesidad especial en torno a la comida.
• ¡Trata de mantener la paciencia y de ser flexible y apoyar en este trance difícil!

Si las dificultades de alimentación de tu hija son por causas anatómicas, es decir, tu hija no puede alimentarse por vía oral, tu médico y tú necesitan hablar de una sonda alimenticia o de terapia intravenosa. Si los problemas para comer de tu hijo son crónicos o a largo plazo, necesitarás pensar en alimentarlo por medio de una sonda. Hay dos tipos de sondas para este efecto: una sonda temporal que se inserta por la nariz y que no requiere cirugía; o una sonda que se inserta en las paredes del abdomen por medio de una cirugía.

esos son opciones su doctor puede mencionar:
NG o sonda nasogástrica: es una sonda que se inserta por la nariz, pasa por la garganta y llega al estómago. Se usa temporalmente para dar alimentos líquidos y medicamentos. Una vez que se inserta, la sonda es relativamente cómoda, pero se necesita cuidar la higiene de la nariz y de la piel debido a la cinta adhesiva.
SG o sonda gástrica: esta sonda se coloca directamente en el estómago desde el abdomen por medio de una cirugía. Requiere de atención y cuidado cotidiano de la superficie de la piel. La SG se utiliza en situaciones a largo plazo para mantener el equilibrio nutrimental y para asegurarse de que se toleren los medicamentos.
NPT o nutrición parenteral total: esto es un suero que contiene una combinación de minerales, vitaminas e ingredientes nutrimentales que ofrece una nutrición balanceada por vía intravenosa. Se puede usar la NPT cuando es vital mantener el equilibrio necesario de los niveles sanguíneos y nutricionales. En general se instala una sonda para su uso.

www.ChildrensHospice.Org

Traducido por Patzia González-Baz



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